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  • Paco Calvo

Si me quieres, libérame de tus expectativas

Tenemos derecho a tener nuestras propias expectativas, y vivir en función de ellas, pero no tenemos ningún derecho sobre los demás. No es justo que obliguemos a otra persona que se encuentra en sus facultades, a modificar su conducta para ajustarla a nuestras expectativas, aunque lo hagamos con la mejor intención. Cuando lo hacemos, esa persona comienza a no disfrutar de nuestra presencia, nacen los conflictos interpersonales y las relaciones se deterioran.


Todos tenemos creencias sobre cómo han de ser nuestras relaciones personales, cómo actuar con el dinero, un modo de relacionarnos con la familia, cómo divertirnos, etc. A veces queremos ahorrarles a nuestros seres queridos el sufrimiento propio pasado, en base a nuestra propia experiencia. Creemos saber cómo deben de ser las cosas, pero no dejan de ser creencias personales, es decir; nuestras. Y a pesar de que en muchas ocasiones las consideremos verdades supremas, en realidad tienen como origen nuestra historia personal y nuestras características genéticas, que seguro que no serán iguales que las de los demás…


El cambio es personal, es una decisión que toma la persona que decide cambiar, no es algo que se pueda imponer. Cuando presionamos a un tercero a actuar según nuestro modo de entender el mundo, conseguimos en el mejor de los casos, una versión impostada de esa persona. A la vez, la persona que termina cediendo con la esperanza de no romper una relación que valora, irá sintiéndose mal progresivamente (disonancia cognitiva), ya que no está actuando conforme a su propia personalidad o su voluntad, sino por la voluntad de otro. Estará concentrado en el parecer y no en el ser.


Es razonable reclamar el cumplimiento de compromisos a los que se accedió libremente. También unas mínimas normas de convivencia que implique el respeto a los demás. Pero no es justo doblegar a seres maravillosos, para ajustar sus conductas a nuestro esquema mental. Nuestras expectativas son nuestras y no deberían ser grilletes para nadie más, ni siquiera para nosotros mismos… Por otra parte, si sabemos que estamos actuando según las expectativas de otra persona, quizás sea momento de decir "NO" más a menudo, y liberarse uno a sí mismo. Las estrategias que dependen de nosotros mismos, suelen ser más efectivas que las que dependen de los demás...

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