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  • Paco Calvo

Las señales

Cuando estamos mal, se nos aparecen señales que nos indican que algo no va bien en nuestro mundo, en ese universo formado por cada uno de nosotros y la relación con todo lo demás. A veces esas señales son evidentes para todos, y, sin embargo, permanecen casi invisibles para nosotros mismos.


Las señales que nos delatan que algo no va bien, son los estados emocionales negativos. No me refiero a emociones puntuales, sino emociones que se convierten en estados de ánimo, nuestra emoción habitual o predominante. Es entonces, cuando es posible que algo no esté en equilibrio, algo falta o algo sobra…

El enfado frecuente es una señal, lo es la tristeza, la angustia, el miedo, el estrés… Están ahí porque algo no va bien, te señalan que algo hay que cambiar… y de alguna manera, nos provocan sufrimiento e infelicidad y deterioran nuestra salud corporal y psicológica.

Sería temerario que un conductor no atendiera a las señales de tráfico. Sin embargo, nosotros, solemos vivir sin atender las señales que salen de nosotros mismos. Miramos para el otro lado, hacemos como que no están, las tapamos con falsas sonrisas, cosas, que no nos conducen al cambio necesario. Ocultarlas o negarlas es inútil, porque en el fondo, sabemos que están ahí. Resistirse al cambio supondrá la permanencia de las señales y sus efectos negativos.


Cuando aparecen las señales, es momento de tener una conversación con uno mismo cara a cara, hacerse las preguntas adecuadas e intentar responderlas con franqueza. Puede que cambies de expectativas (a lo mejor eran demasiado altas), o quizás cambies de estrategia, ¿Si no me funcionó hasta ahora, por qué lo iba a hacer en el futuro?, ¿Y si pruebo otra cosa?

Parece que tenemos cierta tendencia a buscar soluciones afuera de uno mismo. A tirar del victimismo, que ni consuela, ni resuelve. Pero si ya es complejo que cambiemos nosotros… ¿Está en nuestra mano cambiar a otro?, ¿Tenemos derecho a ello?, ¿Podemos decidir como será nuestro entorno? Es muy difícil cambiar el mundo, casi imposible, pero es relativamente fácil cambiar la forma en la que vemos el mundo… y entonces se obra el milagro, el mundo cambia…


Busca adentro, no afuera… en tí está el margen de maniobra real. Por eso una de las claves a la hora de preguntarnos por el sentido de esas señales, es usar pronombres en primera persona. ¿Qué tengo yo que estoy así?, ¿Qué puedo hacer yo para resolverlo?, ¿Qué me pasa a mí que me afecta tanto?, Etc.

Por otro lado, también hay señales que delatan nuestro bienestar. Son los estados emocionales positivos. Nos indican que estamos bien, que nuestra relación con el mundo da un resultado satisfactorio de bienestar propio. Esas señales nos dicen que vamos por buen camino.

Aún así, siempre hay alguna señal que nos indica algún desequilibrio, algo que podemos trabajarnos.


En realidad, el universo está lleno de señales, las buscamos a veces dónde no están, las relacionamos supersticiosamente con hechos casuales y no causales. Siempre buscando afuera…

La cara dicen que es el reflejo del alma, allí donde se expresan voluntaria o involuntariamente nuestras emociones, que cuando son negativas se convierten en señales que nos indican que llegó el momento del cambio…




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