Buscar
  • Paco Calvo

El baúl de las emociones

Todos tenemos un baúl donde coleccionamos emociones, que se remueve siempre que queremos volver a los momentos en los que se amó la vida. Allí guardamos los recuerdos de niñez, cuando los días eran largos y cada día una aventura. Las experiencias efímeras pero intensas de la adolescencia, cuando nuestras hormonas se imponían a nuestra voluntad. Los amores pasados con sus risas y con sus llantos.

Los momentos compartidos con seres que nos marcaron, y de los que aprendimos a ser quienes somos. En el baúl permanecen nuestros seres queridos y su impronta, el olor, la voz y la sonrisa tan característica y singular de aquellos que nos dejaron con el paso de los años.


Nada se graba más en nuestra memoria, que una emoción, y por eso el tiempo pasa, pero los recuerdos emocionales se quedan. Son nuestros pequeños tesoros intangibles, que inconscientemente distorsionamos de la realidad pasada, para terminar haciendo perfecto, lo que casi lo fue…


Es nuestro refugio sentimental y emocional, rincón de la nostalgia que nos revela los momentos que fuimos felices. Forma parte del pasado y por ello, entraña cierto peligro. Una vez abierto el baúl emocional, es muy tentador quedarse allí empujados por la nostalgia. No todos consiguen cerrarlo de nuevo, y solo puede seguir llenándose viviendo el presente...


Mejor seguir atesorando nuevos recuerdos entrañables, señal inequívoca de vida... Dejarse arrastrar por el riesgo de vivir con intensidad y seguir almacenando tesoros que quedarán bien guardados, hasta el fin de nuestros días.

78 vistas1 comentario

©2019 por Paco Calvo. Creada con Wix.com